Ahora estoy leyendo el libro de Todd Duncan, Cuando se mata una venta, en el cual sugiere un ejercicio en unos de sus capítulos que me pareció interesante y lo practique.
Duncan apunta que muchos de los vendedores más que resolver un problema del cliente lo que hacen es atacar los “síntomas” y no aplicar correctivos antes de que algo suceda.
Sugiere un ejercicio para que se vea que esta situación sucede en muchos niveles de nuestra vida.
Ayer fui a la farmacia y busque en el área de “antigripales” las medicinas que habían “preventivas” y “para los síntomas”. Del grupo de 40 medicinas que había solo una era para prevenir la gripe todas las demás eran para curar los síntomas.
El gran diferenciador de un vendedor será siempre evitar que una venta llegue a una enfermedad que necesite curar los síntomas, y solo lo logrará aplicando las medidas correctas de prevención.
Desde que estamos en Ecuador hemos querido viajar por los ferrocarriles ecuatorianos. En un principio queríamos realizar Quito – Latacunga – Quito, pero como sea hace realmente cuesta arriba conseguir unos pasajes sin una planificación de por lo menos 3 meses, tuvimos que hacer la ruta Quito – Machachi – Quito.
La experiencia fue genial, no solo por el viaje en tren sino la excelente atención de todo el personal de los ferrocarriles.
Si estás en Ecuador y aún no has tenido esta experiencia, ¡debes hacerlo!, es un recorrido que no tiene comparación.
Estuve leyendo Diga no para obtener un si y simplemente es un libro fantástico.
Si su cargo dentro de su organización es negociar, ¡Léalo!
Mi opinión sobre este tema es sencilla, no creo que los libros en papel vayan a desaparecer totalmente en un futuro cercano… pero la tendencia es a que ya no tenga la misma relevancia que tiene hoy.
Lo anterior se puede proyectar dados los problemas que en este momento tienen grandes cadenas de librerías, como es el caso de la cadena americana Borders, quien tardó en montarse en el tren de la tecnología y de las tendencias del mercado y ahora se ve obligada a cerrar sucursales y declararse en quiebra.
Si bien para gente de mi generación (y tal vez de dos o tres generaciones posteriores) es apasionante tomar un libro entre las manos, sentir la emoción de leer palabra por palabra y pasar hoja por hoja, no será lo mismo para los niños que hoy al entrar a clases tienen una computadora, al llegar a casa hacen y leen sus tareas en un monitor o desde el celular o desde un y pare de contar la cantidad de opciones que existen. Sencillamente se irá perdiendo ese tipo de cultura para leer.
A esto también se añade la facilidad de comprar un e-book desde la comodidad de tu hogar y en menos de un minuto ya lo tienes en tu dispositivo electrónico, listo para empezar a leer.
El ritmo de vida nos lleva a que cada día seamos más prácticos.
Si bien personalmente adoro ir a una biblioteca y perderme entre las estanterías llenas de libros, sé que las nuevas generaciones irán perdiendo esa fascinación, porque ya no será su realidad o su método de estudio, póngase el nombre que se quiera.
Actualmente tengo un que me ha sido un gran instrumento para poder leer libros que desde hace mucho tiempo he querido leer. No solamente tengo la facilidad de leerlo en el dispositivo también tengo instalado el sistema Kindle en mi blackberry y en mi , así que si quiero leer mientras estoy haciendo la cola del banco, en un receso del trabajo o mientras estoy en la playa, simplemente prendo el dispositivo que tenga a mano y sigo la lectura exactamente donde la deje antes ya que la aplicación se sincroniza en todos los equipos.
Si bien es cierto que me encantaría poder tener mi libro para arriba y para abajo, sé que poco a poco lo práctico gana el terreno, no a mí, no a mi generación, lo ganará a las que están creciendo ahora o a las que están muy cercanas a venir.
Hace tiempo me baje una aplicación llamada Calibre y me ha parecido genial. Hasta ahora todos los libros que he transformado se ven bien.
Por supuesto que tiene sus limitaciones, por ejemplo, es mucho pedirle a un sistema que esta reconociendo caracteres (que ya es bastante) que identifique el número de página del documento PDF y sencillamente no lo coloque, considerando que con el Kindle tienes para jugar con el tamaño de la fuente que te puede llevar a tener “libros” de más de 300 páginas, cuando en físico solo tendrían 100.
Recomiendo el uso de este sistema siempre que se tengan claras las limitaciones que se pueden presentar.