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Desde enero de 2009 estoy estudiando la Especialización en Gerencia mención Sistemas de Información en la Universidad Yacambú, la atención nunca ha sido una de las mejores pero definitivamente en la última Fase de la carrera, donde solo debo presentar una materia y el Trabajo Especial de Grado, las cosas han llegado a un extremo absurdo.

Empezando con el tema de que solo está Fase me costó lo que en un principio “promocionaban” que costaría toda la especialización, pero con engaños como que la UT ha aumentado, las UA se elevan a precios que ninguna Universidad Nacional tiene.

Además que tuve que responder y explicar, por lo menos, a 4 personas que si tenían más de tres ceros en su cuenta depositados por mi, debían inscribirme el Trabajo Especial de Grado (presentar esta materia cuesta 2.500 Bs). Lo hicieron luego de una semana enviando correos TODOS los días.

Ahora, luego de dos semanas y cuando ya se han cerrado varios cursos me entero, gracias a un gentilisimo profesor, que no estoy en el curso de las materias en línea ya que me inscribieron como si fuera presencial.

La incompetencia no es algo que esperas de una casa de estudio como esta.

Estuve trabajando en Moodle y me encontré con la necesidad de colocar un vídeo dentro de la plataforma.

Averiguando por aquí y por allá y con la ayuda de José Miguel lo pude resolver sin la necesidad de usar un editor SCORM en línea o standalone.

Aprendí dos maneras de hacerlo:

  • En la parte de administración de Plugins -> Filters del sitio Moodle, se activa el filtro Multimedia.

    El archivo multimedia (preferiblemente en SWF) deber estar en los archivos ya cargados al Moodle dentro del curso que se este trabajando.

    Ya en el tema donde se quiere agregar el recurso se le debe colocar el nombre y la descripción en Enlazar un archivo o una web

    Cuando el participante haga clic en el recurso va a tener el vídeo en una pantalla completa con el reproductor.

  • La otra forma (la recomendada) es usando < object > embeds, esto da la ventaja de usar un reproductor flash que pueda avanzar, retroceder, detener, etc., pero es más complicado para el usuario administrador del curso.

Creo que uso lentes desde… que tengo memoria. La semana anterior a El Caracazo tuve la “dicha” de ser un miembro más de mi familia: al usar mis primeros lentes. Esta foto es de esa época.

Desde los 20 años tuve en mente operarme, pero según la doctora que me veía en ese tiempo existe un límite para operarse: las mujeres tienen que ser pasados los 23 y los hombres pasados los 24, así que como me tocaba esperar no me afané mucho en seguir averiguando.

Llego el momento en que mi dioptría comenzó a aumentar sin parar, aún cuando usaba lentes de contacto y convencionales todo el tiempo, es decir nunca estaba sin lentes, solo cuando dormía.

Pero, como siempre, a una se le va pasando el tiempo o no falta un “sí, pero cuando tenga tiempo”, tuve que llegar al punto en el que no veía la televisión (13 pulgadas) a menos que estuviera a menos de 60 cm de distancia, eso unido al accidente que sufrí hace poco me hicieron pensar en.. ¿qué más quiero esperar?

Gracias al terrible FaceBook, volví a “reencontrarme” con una amiga de la época en la que comencé a usar lentes (casualmente ella también tuvo sus inicios por esos años) y me comentó que había sido operada por el Dr. Carlos Viacaba, de quién conozco su trayectoria, inmediatamente le pedí todos los datos y fui a su consulta.

Una semana después de haber ido al Centro Bucaral, a uno de los consultorios donde atiende Viacaba, estaba haciéndome el examen ORBSCAN (mapa topográfico para determinar si se es apto para la operación) en el Hospital de Clínicas Caracas. Estos fueron mis resultados:

La operación es con láser y se llama Cirugía ocular LASIK. Luego de conocer todos los beneficios, ventajas y riesgos, decidí aceptar el reto de operarme, no sin antes colocarme en manos de un profesional al cual lo antecede una excelente reputación.

El día de la operación, José me llevo al HCC dejándome en compañía de Marina (con quién ya he demostrado que las buenas y las malas son mejores cuando se tiene un apoyo incondicional al lado). Pasamos a la sala donde debía tomar mi pastillita de Valium, hacer las tramites administrativos y luego bajar al S2, en ese momento llegó mi hermana mayor, Ginette. Luego nos separamos, yo baje con la enfermera y el grupo de personas a operarse y ellas bajaron a la sala donde debían esperarme.

La preparación es bastante sencilla, requisito previo ir con la cara y el cabello bien lavados, esperé en la salón previo a la sala donde se encuentra el equipo, me colocaron el traje típico de quirófano, además de la “anestesia local” en gotas y me limpiaron los ojos con povidine. En un momento empecé a sentir los efectos del calmante y de la anestesia.

Al pasar a la sala vi el equipo que es algo como este…

me acosté y seguí las instrucciones del Doctor.

Confieso que cuando llevaron mi cara hasta la máquina pude ser más rápida que el valium y quitarme de ahí, pero… después de tantos años… ¿valía la pena huir? definitivamente no!

Por mucho que me contaron la operación y con todas las explicaciones minuciosas que el Doctor me dio NADA se compara con lo que viví.

Para no caer a mentiras: no es nada fácil, ¿te imaginas NO poder EVITAR VER lo que te están haciendo? es PETRIFICANTE, pero inhalar-exhalar y convencerme de que sólo serían 15 minutos… me ayudaron a sacar la valentía que necesitaba.

Hay muchas cosas que lograron impactarme durante todo el proceso:

  • La presión del aparato que logra mantener los párpados separados
  • El momento en que todo queda en negro por el aparato que corta la córnea
  • Cuando veía, más no sentía, como raspaban mis ojos
  • El tremendo olor a quemado cuando activaban el láser
  • Cuando limpiaron mi ojo luego del láser

Es claro que en el primer ojo que me operaron (el derecho) la impresión fue tremenda, pero para el segundo ya sabía que esperar.

Luego de todo el Doctor me dio unas palabras de aliento y de tranquilidad que siempre te ayudan a pasar el momento, además de las indicaciones post-operatorias inmediatas.

Mi primera impresión como persona no miope :) fue estar sentada en la misma silla donde estuve antes de entrar a la sala de operaciones y poder LEER lo que decía en la puerta, si, como lo lees (valga la repetición), logre leer lo que 20 minutos antes para mi era solo una mancha en la pared…

No mentiré al decir que es algo pasajero, creo que han sido los 15 minutos más angustiantes de todo mi vida, pero justo al salir tuve la prueba de que fue una de las mejores decisiones que he tomado en mucho tiempo.

Lo siguiente que hice fue buscar a Marina y a mi hermana en la sala de espera para que me llevaran a casa. Marina se quedó conmigo velando mi sueño (que fue lo único que hice ese día), ya que las primeras 24 horas son las más importantes y se debe estar en total reposo.

Al día siguiente fui a quitarme las tapas plásticas protectoras y… “Oh, maravilla” logré ver la última fila de la tablilla de letras que siempre se usan para el examen de la vista. Confieso que quise llorar pero la impresión no me dejó, solo pude pararme, sentarme en la silla frente al Doctor y escuchar como deberé actuar en la próxima semana, tres semanas y dos meses.

Amén a Dios y Amén a Viacaba… lamento haber esperado tanto por ver el mundo como es, pero estoy segura que lo hice en el momento adecuado para mi.

Hace unos meses terminé el Componente Docente dictado en la Universidad Nacional Abierta.

Muchas eran las expectativas, principalmente que lo abrieran ya que tenía mucho tiempo esperando que lo hicieran, además de que es uno de los “supuestos” requisitos que solicitan para dar clase en la Universidad, aunque la realidad es que si tienes un buen apoyo pues… las puertas se abren de par en par, sin necesidad de una preparación como ésta.

La experiencia en el Componente realmente sobrepaso las expectativas iniciales, desde el Coordinador del curso Alberto Crespo, pasando por los facilitadores y terminando por el gran grupo de (ahora) colegas.

Como siempre existieron roces entre algunos de los miembros del grupo pero estoy segura que eso a la final hace que en medio del aprendizaje académico obtengamos un gran aprendizaje personal. No es fácil estar aprendiendo técnicas de manejo de grupos cuando en el mismo instante estas viendo como grupos se pueden disolver… creo que hasta hace más eficiente la enseñanza.

Al cierre del curso todos dijeron palabras muy hermosas del tiempo juntos y, como es lógico en estos momentos, nadie hablo de las cosas que en algún momento molestaron, pero lo interesante es que estoy segura que todos lo internalizamos.

Dicho esto solo me quede agradecer a:

Alberto Crespo (Coordinador)
Alejandro Ardila
Ali Tovar
Danny Rodriguez
Edgar Maestre
Enaly Pachano
Greisy Marrero
José Zambrano
Luis Fuentes
Maria Isabel Rodriguez
Mary
Miriam Escobar
Nerys López
Julieta Martínez
Sandra Vasquez
Urquía Martínez
Washirys Longa
Yusmely Perdomo

y los que siempre serán de este grupo: Josmell Chavarri y Fernando Salas.

A todos, éxitos en sus nuevas metas no solo en un aula de clases, ya que las técnicas aprendidas nos sirven para cada momento de la vida y para relaciones laborales y familiares. Un gran abrazo.

Ante todo debo afirmar y recordar que nunca le he tenido gusto a las motos, por el contrario siempre han sido motivo de miedo más que de respeto. Esto es casi seguro al terror que mi mamá y mi papá se encargaron de sembrarme.

Pues como siempre… tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe: hoy tuve mi primera caída en una moto.

Realmente puedo contar con los dedos de la mano las veces que me he montado en una y las últimas han sido en compañía de alguien a quien le tengo mucha confianza, pero a veces la confianza y la experiencia no lo son todo.

Con la “última” remodelación que sufrió la Plaza Alfredo Sadel en Las Mercedes crearon una espectacular calle para el uso y disfrute de las motos y que tengan así toda la libertad de patinar – resbalarse – volcarse con mayor facilidad que en otras calles de Las Mercedes, y si esta húmedo pues… a la orden del día.

Pasando por este pedazo realmente sentí que era inevitable que nos cayeramos. Tengo “flashes” de como deje de ver a Julio, como comencé a ver como me acercaba al pavimento y como mi cerebro intentaba hacer que mi cuerpo se moviera rápido para evitar ser atropeyada por la camioneta que venía justo detrás de nosotros.

¿Sabes eso que dicen que la vida te pasa en tres segundos cuando estas en peligro? es impresionantemente real… vi muchas cosas de cuando era una niña, épocas que para mi marcaron mi vida, vi a mi hermosa madre y puedo afirmar que mi último pensamiento antes de sentir el pavimento fue José: valgame… cómo asumiría que tuve un accidente estando él a tantos kilómetros de distancia.

Por unos momentos no pude moverme, más por el pánico que sentía que por alguna fractura o herida. De alguna manera debo agradecer que los ocupantes de la camioneta eran paramédicos así que tuve la mejor atención inmediatamente.

No pare de llorar por un buen rato, solo escucha que decían que mi caída fue “limpia” y que no debía tener fracturas, Julio pidiéndome perdón por un accidente que no fue su culpa, los policías queriendo que me parara pronto para que el flujo del tráfico continuara y el típico problema entre el gremio de motorizados buscando el culpable. Ni siquiera supe cuando Julio quitó la moto del medio y no recuerdo como de pronto estaba sentada en uno de los banquitos frente a El Tolón.

Los momentos siguientes fueron de nivelación de la adrenalina, hacerme consciente de la sangre y del dolor.

Gracias a Dios todo lo que tengo son solo golpes y heridas excelentemente atendidas por mi suegra y mi reposo ha sido atendido por mi suegro. Gracias a Dios que los tengo a ellos y en cuestión de minutos llegaron al sitio del accidente a buscarme.

Las heridas curarán tarde o temprano, el amor por José y por nuestras familias (Parrella Romero y Filippi Sánchez) creció aún más, la amistad por los amigos pendientes (en especial Julio y Marina) y el shock pasará… costará un poco, pero pasará.