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Creo que uso lentes desde… que tengo memoria. La semana anterior a El Caracazo tuve la “dicha” de ser un miembro más de mi familia: al usar mis primeros lentes. Esta foto es de esa época.
Desde los 20 años tuve en mente operarme, pero según la doctora que me veía en ese tiempo existe un límite para operarse: las mujeres tienen que ser pasados los 23 y los hombres pasados los 24, así que como me tocaba esperar no me afané mucho en seguir averiguando.
Llego el momento en que mi dioptría comenzó a aumentar sin parar, aún cuando usaba lentes de contacto y convencionales todo el tiempo, es decir nunca estaba sin lentes, solo cuando dormía.
Pero, como siempre, a una se le va pasando el tiempo o no falta un “sí, pero cuando tenga tiempo”, tuve que llegar al punto en el que no veía la televisión (13 pulgadas) a menos que estuviera a menos de 60 cm de distancia, eso unido al accidente que sufrí hace poco me hicieron pensar en.. ¿qué más quiero esperar?
Gracias al terrible FaceBook, volví a “reencontrarme” con una amiga de la época en la que comencé a usar lentes (casualmente ella también tuvo sus inicios por esos años) y me comentó que había sido operada por el Dr. Carlos Viacaba, de quién conozco su trayectoria, inmediatamente le pedí todos los datos y fui a su consulta.
Una semana después de haber ido al Centro Bucaral, a uno de los consultorios donde atiende Viacaba, estaba haciéndome el examen ORBSCAN (mapa topográfico para determinar si se es apto para la operación) en el Hospital de Clínicas Caracas. Estos fueron mis resultados:
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La operación es con láser y se llama Cirugía ocular LASIK. Luego de conocer todos los beneficios, ventajas y riesgos, decidí aceptar el reto de operarme, no sin antes colocarme en manos de un profesional al cual lo antecede una excelente reputación.
El día de la operación, José me llevo al HCC dejándome en compañía de Marina (con quién ya he demostrado que las buenas y las malas son mejores cuando se tiene un apoyo incondicional al lado). Pasamos a la sala donde debía tomar mi pastillita de Valium, hacer las tramites administrativos y luego bajar al S2, en ese momento llegó mi hermana mayor, Ginette. Luego nos separamos, yo baje con la enfermera y el grupo de personas a operarse y ellas bajaron a la sala donde debían esperarme.
La preparación es bastante sencilla, requisito previo ir con la cara y el cabello bien lavados, esperé en la salón previo a la sala donde se encuentra el equipo, me colocaron el traje típico de quirófano, además de la “anestesia local” en gotas y me limpiaron los ojos con povidine. En un momento empecé a sentir los efectos del calmante y de la anestesia.
Al pasar a la sala vi el equipo que es algo como este…

me acosté y seguí las instrucciones del Doctor.
Confieso que cuando llevaron mi cara hasta la máquina pude ser más rápida que el valium y quitarme de ahí, pero… después de tantos años… ¿valía la pena huir? definitivamente no!
Por mucho que me contaron la operación y con todas las explicaciones minuciosas que el Doctor me dio NADA se compara con lo que viví.
Para no caer a mentiras: no es nada fácil, ¿te imaginas NO poder EVITAR VER lo que te están haciendo? es PETRIFICANTE, pero inhalar-exhalar y convencerme de que sólo serían 15 minutos… me ayudaron a sacar la valentía que necesitaba.
Hay muchas cosas que lograron impactarme durante todo el proceso:
- La presión del aparato que logra mantener los párpados separados
- El momento en que todo queda en negro por el aparato que corta la córnea
- Cuando veía, más no sentía, como raspaban mis ojos
- El tremendo olor a quemado cuando activaban el láser
- Cuando limpiaron mi ojo luego del láser
Es claro que en el primer ojo que me operaron (el derecho) la impresión fue tremenda, pero para el segundo ya sabía que esperar.
Luego de todo el Doctor me dio unas palabras de aliento y de tranquilidad que siempre te ayudan a pasar el momento, además de las indicaciones post-operatorias inmediatas.
Mi primera impresión como persona no miope
fue estar sentada en la misma silla donde estuve antes de entrar a la sala de operaciones y poder LEER lo que decía en la puerta, si, como lo lees (valga la repetición), logre leer lo que 20 minutos antes para mi era solo una mancha en la pared…
No mentiré al decir que es algo pasajero, creo que han sido los 15 minutos más angustiantes de todo mi vida, pero justo al salir tuve la prueba de que fue una de las mejores decisiones que he tomado en mucho tiempo.
Lo siguiente que hice fue buscar a Marina y a mi hermana en la sala de espera para que me llevaran a casa. Marina se quedó conmigo velando mi sueño (que fue lo único que hice ese día), ya que las primeras 24 horas son las más importantes y se debe estar en total reposo.
Al día siguiente fui a quitarme las tapas plásticas protectoras y… “Oh, maravilla” logré ver la última fila de la tablilla de letras que siempre se usan para el examen de la vista. Confieso que quise llorar pero la impresión no me dejó, solo pude pararme, sentarme en la silla frente al Doctor y escuchar como deberé actuar en la próxima semana, tres semanas y dos meses.
Amén a Dios y Amén a Viacaba… lamento haber esperado tanto por ver el mundo como es, pero estoy segura que lo hice en el momento adecuado para mi.
Hace unos meses terminé el Componente Docente dictado en la Universidad Nacional Abierta.
Muchas eran las expectativas, principalmente que lo abrieran ya que tenía mucho tiempo esperando que lo hicieran, además de que es uno de los “supuestos” requisitos que solicitan para dar clase en la Universidad, aunque la realidad es que si tienes un buen apoyo pues… las puertas se abren de par en par, sin necesidad de una preparación como ésta.
La experiencia en el Componente realmente sobrepaso las expectativas iniciales, desde el Coordinador del curso Alberto Crespo, pasando por los facilitadores y terminando por el gran grupo de (ahora) colegas.
Como siempre existieron roces entre algunos de los miembros del grupo pero estoy segura que eso a la final hace que en medio del aprendizaje académico obtengamos un gran aprendizaje personal. No es fácil estar aprendiendo técnicas de manejo de grupos cuando en el mismo instante estas viendo como grupos se pueden disolver… creo que hasta hace más eficiente la enseñanza.
Al cierre del curso todos dijeron palabras muy hermosas del tiempo juntos y, como es lógico en estos momentos, nadie hablo de las cosas que en algún momento molestaron, pero lo interesante es que estoy segura que todos lo internalizamos.
Dicho esto solo me quede agradecer a:
Alberto Crespo (Coordinador)
Alejandro Ardila
Ali Tovar
Danny Rodriguez
Edgar Maestre
Enaly Pachano
Greisy Marrero
José Zambrano
Luis Fuentes
Maria Isabel Rodriguez
Mary
Miriam Escobar
Nerys López
Julieta Martínez
Sandra Vasquez
Urquía Martínez
Washirys Longa
Yusmely Perdomo
y los que siempre serán de este grupo: Josmell Chavarri y Fernando Salas.
A todos, éxitos en sus nuevas metas no solo en un aula de clases, ya que las técnicas aprendidas nos sirven para cada momento de la vida y para relaciones laborales y familiares. Un gran abrazo.
En una de las instituciones donde hemos brindado asesoría para la migración de SIGB nos hemos encontrado, a nivel bibliotecológico, con una larga lista de dificultades para hacer que la migración sea segura.
Una de las instituciones tiene 6431 registros en el sistema y sólo cuentan con el módulo de Catalogación, ya que el préstamo lo hacen manual y la adquisición es llevada (como en casi todos lados) por el Departamento de Compras. Vale señalar que sólo tienen este módulo porque el sistema completo ronda los 300.000 BsF.
Siempre había escuchado que al querer migrar de un Software a otro era algo cuesta arriba. Pero como todo, una cosa es escucharlo y otra tener que ponerlo en práctica.
A nivel técnico la migración fue realizada sin mayores contratiempos. José ha usado las mejores opciones y si no existen en un santiamén crea un programa en PERL y resuelve. El GRAN problema es el de “asimilar, entender o (hasta) adivinar” cuales son las claves de campo impuesta en la estructura de la base de datos actual para hacer su posterior migración al Koha.
Al comienzo de este trabajo nos dijeron que esta base de datos estaba en CEPAL. En América Latina el Formato que casi todos los Centros de Información usan es el Formato MARC, que es liderizado por la Library Of Congress (LC).
En teoría no debía existir mayor problema… solo buscar la representación del Formato CEPAL en el Formato MARC (esta información hasta puede ser consultada en varios sitios sobre bibliotecología que hacen listas de los campos y su par en otro Formato). Probablemente nos surgiría una complicación al considerar que CEPAL tiene 100 campos descriptivos mientras MARC tiene casi 1000 y sus respectivos subcampos, pero nada que no se pudiera solventar.
El gran viacrucis comienza cuando al comprobar los datos, nos percatamos que no se usa CEPAL, ni siquiera una pequeña relación del mismo…
Por ejemplo:
Tipo de registro: MM
CAMPO Nº DE IDENTIFICACIÓN
Tipo de material <9>
Signatura topográfica <3>
Autores personales <16>
Autores institucionales <17>
Título propiamente dicho <18>
Título traducido <19>
Tipo de registro: VM
CAMPO Nº DE IDENTIFICACIÓN
Tipo de material <9>
Signatura topográfica <3>
Ubicación física <104>
Autores personales <400>
Autores institucionales <405>
Título propiamente dicho <410>
Título traducido <411>
Cuando se extrae la data, no se ven los nombres de los campos, así que es difícil “adivinar” cuando todo esta en texto plano a que campo debería corresponde cada grupo de datos.
Nada más hay que imaginar migrar más de 6.000 registros donde es difícil determinar la correspondencia en MARC, incluso la correspondencia entre ellos mismos. A esto se le suma que el poder elegir el tipo de material, ya que es un campo libre y el catalogador puede identificar su documento como mejor le parece, yendo desde libros, a libro o desde informes a informes de pasantías, informe de pasantía o informe (pasantía).
Ahora es totalmente entendible el por qué se hace tan cuesta arriba migrar este tipo de sistemas, donde crees estar usando un tipo de Formato pero al no poder ver el código o por lo menos la estructura de las plantillas no te das cuenta que estas usando un Formato inventando.
Desde hace mucho tiempo Mariana Gonzalez y yo nos hemos planteado las dificultades que tiene nuestra carrera tanto por decidía de algunas autoridades como por apatía del resto del colectivo.
En estos últimos meses en dos listas en las que estoy suscrita sobre el área de Ciencias de la Información, en Venezuela, se han presentado varios comentarios sobre las ganas de muchos de reactivar (¿alguna vez estuvo activo?) el espíritu de nuestros profesionales y luchar como un solo bloque por reivindicaciones justas, que mucho más allá de las económicas traigan satisfacción a los que tenemos esta noble profesión.
Nuestras propuestas han sido:
* Crear un clima de debate sobre los n problemas que tenemos y poder plantear soluciones reales.
* Formar un grupo multidisciplinario dónde podamos hacer “tormenta de ideas”, intercambiar opiniones y lograr consolidarnos como gremio.
* No hay pretensiones de ser competencia para los grupos existentes, simplemente es tener otra visión.
* Dejar de llamar nuevas tecnologías a las herramientas que ya son parte de nuestro día a día. Mientras más nos creamos distanciados de ellas nuestro reto (o retraso) será mayor.
Estoy suscritas a muchas listas extranjeras y los temas de discusión son súper interesantes. Hablan desde puntos tecnológicos hasta filosóficos y que en ningún nivel de nuestra escuela nos lo van a enseñar y no porque no quieran si no porque el contacto directo con la profesión solo se obtiene en la práctica.
En una de las tantas conversaciones que tuvimos empezamos a buscarle nombre y significado a ese grupo llegamos hasta CLIO una diosa mitológica griega, musa de la historia y de la poesía heroica. Usando sus iniciales conformamos el acróstico Conocimiento Libre e Información Organizada que expresa perfectamente la base de lo que queremos lograr.
Por los momentos la lista de distribución y la página del grupo (aún en elaboración) las tengo alojadas en el servidor donde esta biblio.com.ve (otro proyecto que estoy llevando de la mano con José Parrella y que me ha traído mucho satisfacción personal).
Estoy segura de que CLIO será el comienzo (para algunos continuación) de algo que debe suceder en mi área.