Ante todo debo afirmar y recordar que nunca le he tenido gusto a las motos, por el contrario siempre han sido motivo de miedo más que de respeto. Esto es casi seguro al terror que mi mamá y mi papá se encargaron de sembrarme.

Pues como siempre… tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe: hoy tuve mi primera caída en una moto.

Realmente puedo contar con los dedos de la mano las veces que me he montado en una y las últimas han sido en compañía de alguien a quien le tengo mucha confianza, pero a veces la confianza y la experiencia no lo son todo.

Con la “última” remodelación que sufrió la Plaza Alfredo Sadel en Las Mercedes crearon una espectacular calle para el uso y disfrute de las motos y que tengan así toda la libertad de patinar – resbalarse – volcarse con mayor facilidad que en otras calles de Las Mercedes, y si esta húmedo pues… a la orden del día.

Pasando por este pedazo realmente sentí que era inevitable que nos cayeramos. Tengo “flashes” de como deje de ver a Julio, como comencé a ver como me acercaba al pavimento y como mi cerebro intentaba hacer que mi cuerpo se moviera rápido para evitar ser atropeyada por la camioneta que venía justo detrás de nosotros.

¿Sabes eso que dicen que la vida te pasa en tres segundos cuando estas en peligro? es impresionantemente real… vi muchas cosas de cuando era una niña, épocas que para mi marcaron mi vida, vi a mi hermosa madre y puedo afirmar que mi último pensamiento antes de sentir el pavimento fue José: valgame… cómo asumiría que tuve un accidente estando él a tantos kilómetros de distancia.

Por unos momentos no pude moverme, más por el pánico que sentía que por alguna fractura o herida. De alguna manera debo agradecer que los ocupantes de la camioneta eran paramédicos así que tuve la mejor atención inmediatamente.

No pare de llorar por un buen rato, solo escucha que decían que mi caída fue “limpia” y que no debía tener fracturas, Julio pidiéndome perdón por un accidente que no fue su culpa, los policías queriendo que me parara pronto para que el flujo del tráfico continuara y el típico problema entre el gremio de motorizados buscando el culpable. Ni siquiera supe cuando Julio quitó la moto del medio y no recuerdo como de pronto estaba sentada en uno de los banquitos frente a El Tolón.

Los momentos siguientes fueron de nivelación de la adrenalina, hacerme consciente de la sangre y del dolor.

Gracias a Dios todo lo que tengo son solo golpes y heridas excelentemente atendidas por mi suegra y mi reposo ha sido atendido por mi suegro. Gracias a Dios que los tengo a ellos y en cuestión de minutos llegaron al sitio del accidente a buscarme.

Las heridas curarán tarde o temprano, el amor por José y por nuestras familias (Parrella Romero y Filippi Sánchez) creció aún más, la amistad por los amigos pendientes (en especial Julio y Marina) y el shock pasará… costará un poco, pero pasará.

9 comentarios para “Encuentro cercano”

  • Alvaro Hernández dice:

    Menos mal que solo fue un susto y golpes sin nada de gravedad. Ciertamente es invaluable tener cerca gente que realmente te quiere y esta dispuesta a velar por ti.

    Los moretones y golpes sanaran pronto, el susto necesitara algo terapia de panas pero, la experiencia aterradora y ver las claves de tú vida en fracciones de segundo, eso es dificil de olvidar.

  • Umm, que broma. Para quienes no frecuentamos el uso de este tipo de vehículo lamentablemente nos acompaña la Ley de Murphy.

    Afortunadamente mañana dirás que solo fue un susto.

    Gracias a tus familiares que te acompañan sanaras pronto.

    Mucha suerte y que te mejores.

    Xavier

  • Marina dice:

    Sé que la gente dice que no pasó a mayores y tratan de darte ánimo para que te mejores pronto… pero nadie entenderá lo que realmente te pasó por la mente.

    Me siento realmente conmovida por este escrito, y si puedo hacer algo más por ti no dudes en hacermelo saber. Para eso son los amigos, y tú eres “mi amiga”.

    Un fuerte abrazo

  • an1ta dice:

    Ailé! espero te recuperes pronto de ese tremendo susto.

  • Roliverio dice:

    Gracias por esas palabras ;)

    Ya estamos más tranquilos y solo quedan pequeños dolores.

    Nos recuperaremos y después saldremos a descobrarnos con la moto.

  • Eddy Díaz dice:

    Lo mejor de todo es que después de la caída pudiste levantarte. Hay aprendizajes más dolorosos que otros, pero aprendizajes al fin y al cabo. Creo que has experimentado otras caídas en tu vida, tal vez no tan traumáticas o espectaculares como ésta, pero han sido caídas dolorosas… Y siempre te repones, siempre te levantas… Eso es lo que te hace mejor cada día. Recibe mis besos y mimos para que te recuperes muy pronto.

  • Leticia dice:

    No tengo más palabras: Te quiero mucho, qué bueno que estás aquí. Con tu relato logras que nos pasen también muchas cosas por la mente

  • nagui dice:

    Que bueno que están bien!, tu escrito me conmovió grandemente, mejorate pronto y muchos besos.

Deja un comentario